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Ya no es novedad cuando se habla del alto grado de siniestralidad que presenta la Nacional 340 a su paso por la comarca del Maestrat. Nadie se sorprende cuando se producen 2 nuevas muertes en 3 accidentes de tráfico en menos de 48 horas. Todo el mundo conoce de sobra las reivindicaciones que desde partidos políticos y asociaciones cívicas se vienen haciendo desde hace ya mucho tiempo. Unos piden el desdoblamiento de la Nacional y mientras esto llega, la liberalización del peaje de la A-7. Otros aseguran que están trabajando para conseguir solucionar el “problema” de este vial en el que en el año 2001 perdieron la vida 21 personas y en los pocos días que llevamos de 2002 ha habido ya dos nuevas víctimas mortales.
Queda claro que todos nos hacemos eco de este problema que está ahí y que, tanto unos como otros, tratan de solucionar, pero hay más factores que influyen, y mucho, en los accidentes de tráfico, también en los de la nacional 340. El vial es muy peligroso, de eso no hay duda, pero si un vehículo invade el carril contrario en un cambio de rasante, es lógico que se produzca un siniestro, aunque la carretera en cuestión cuente con todas las medidas de seguridad imaginables. O si un peatón decide cruzar la carretera en plena noche, con la escasa visibilidad de las noches de invierno y cuando viene un camión, tampoco es difícil imaginar el resultado. Y es que tal vez estamos dedicando todos nuestros esfuerzos en concienciar a políticos y demás órganos de poder para que encuentren soluciones, mientras que nos olvidamos de otro factor de gran importancia: las principales normas que se tienen que seguir para evitar accidentes de tráfico como, por ejemplo, conducir bien. Si sabemos que el vial es peligroso y se encuentra en un estado lamentable, ¿porqué no respetamos los límites de velocidad?; si sabemos que hay poca visibilidad, ¿por qué cruzamos en plena noche?; si ante nosotros se presenta un cambio de rasante, ¿porqué invadimos el carril contrario?. Tal vez si encontramos respuesta a estas preguntas o, mejor aún, si conseguimos no tener que volver a plantearlas, lograremos que, mientras se materializan las necesarias mejoras en la Nacional 340, el sentido común sea capaz de evitar muchos accidentes en los que, no nos engañemos, los fallos humanos también han sido protagonistas.
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