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Los ganaderos a los que el fuego arrasó sus pastos denuncian la marginación y olvido que sufren de la administración
La familia de ganaderos dedicados a la cabra valenciana celtibérica -especie en peligro de extinción y una de las dos únicas explotaciones existentes en Castelló- han denunciado la compleja situación en la que se encuentran después que el setiembre pasado el devastador incendio de Xert arrasara los montes por los que estos ejemplares pasturaban. Pese a que la administración valenciana les ha facilitado otros montes en Traiguera, esta familia señala que la actual cuadra está muy mal, no disponen de corral y que su precaria situación económica tras los múltiples abortos de cabra sufridos por la mala alimentación y estrés, no les permite afrontar.
Así esta familia ganadera, muy apreciada en la población, solicita nuevamente a la administración ayuda para realizar estas importantes reformas, a la vez que recuerda que en los terrenos que les han facilitado "no es posible que llevemos a los animales ya que no existen bebederos para cabras y la Conselleria de Medio Ambiente ha plantado 50 moreras que se las comerían los animales". Ante esta situación, asegura Josefina Tolosa, "nos han creado todavía más problemas, máxime cuando llegada la primavera no tenemos a dónde ir con nuestras cabras, estamos peor que el primer día", indican.
Las pérdidas ocasionadas tras el período de reproducción son cuantiosas y han terminado por desesperarles "las crías de Navidad nos han dejado 50 cabritillos frente a los 200 esperados y las primas este año por animal se mantienen en las 1.000 pesetas". La comida en forma de balas suministrada hasta ahora por la Diputación ha sido suprimida y el prometido pienso y naranjas no ha llegado núnca. Josefina Tolosa es tajante "tras 8 meses de trámites, escritos y promesas, nadie respira. Nos sentimos como si estuvieramos en una barca que se puede hundir de un momento a otro". Esta familia que no conoce otro oficio que el de pastor sufrió un duro revés el pasado setiembre con el incendio que arrasó 4.600 hectáreas de los términos municipales de Xert, Vallibona, Canet y Rossell. Como últimas salidas plantean una nueva carta a la Consellera de Agricultura, Mari Àngels Ramon-Llín y no descartan luchas "hasta que el rey de España conozca de nuestra triste situación".
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